El llanto era evidente: la aplastante derrota de los Viejis dejó caras largas y reproches varios. Al salir del campo de juego, Raúl lanzó "fue culpa mía, por haber pateado mal"; el arquero: "fue culpa mía, por no atajar..."; así sucesivamente. Jaime agarró la guitarra, destapó una Schneider y comenzó a cantar esta canción:
De esta forma, los Viejis se preparan para afrontar los próximos encuentros con el sabor y la experiencia de la derrota. Cabe destacar que jugaron la mayor parte del partido en desventaja numérica, y supieron llevar adelante una digna actuación... hasta que ya no dio para más.
1 comentario:
É un giorno tristisimo... Siamo fuori... siamo fuori della cooopa.
Me gustó ese agradecimiento a las siempre presente Andrea al final del video.
Tranquilos que yo ya estoy para jugar! Vayan corriendo la bola, que los rivales comenten entre sí, generen dudas, intimiden.
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